Borges y Fuentes. El efecto de los cambios inesperados en las obras "Las ruinas circulares" y "Aura"

Actualizado: jul 27


En la literatura, la narrativa breve se caracteriza especialmente por su intensidad, resultado de la evasión de la dilación. Esta misma intensidad tiende a ocasionar un efecto sorpresivo en el lector, como resultado de los cambios inesperados en la narración. Esta constante se evidencia en las obras Aura de Carlos Fuentes y Las ruinas circulares de Jorge Luis Borges. Ambas narrativas comparten subtemas que contribuyen al efecto sorpresivo y los cambios inesperados. Entre estos elementos están la circularidad, la creación de álter egos y la falsa humanidad.


En primer lugar es relevante contrastar la intensidad en las obras de estudio, pues este elemento determinará el grado de sorpresividad que producirán los demás elementos en el lector, dependiendo de las intenciones de cada autor. El cuento Las ruinas circulares es de mucha menor extensión que Aura, por lo tanto los sucesos ocurren antes de que el lector los pueda prever. De esta forma, el descubrimiento del personaje de su inexistencia y falsa humanidad (que ocurre en ambos relatos) es mucho más impactante en Las ruinas circulares que en Aura, dados los diferentes niveles de intensidad que se manejan.


En el caso de Aura ocurre que, aunque es una narrativa breve es de mayor extensión que los cuentos, por lo tanto, aunque suene irónico, los cambios inesperados son más esperados. Esto se debe a que a lo largo de la obra, el narrador proporciona muchas pistas que le permiten al lector resolver el enigma y saber lo que pasará antes de que pase, lo cual disminuye significativamente el efecto sorpresivo. Es posible que la estrategia de darle pistas el lector, presente en Aura sea un recurso intencional, sin embargo, también es posible que dada la extensión, se reduce involuntariamente el efecto de sorpresa en momentos decisivos de la narración.


Asimismo, al comparar un elemento clave en ambas obras, se puede evaluar su efecto. Las dos narrativas comparten el tópico de la circularidad, lo cual cumple un rol muy importante en los cambios inesperados en la narración y su respectivo efecto en el lector. En Las ruinas circulares, la circularidad está presente en la trama central; un hombre se encuentra en un lugar desconocido y su único conocimiento es que tiene el cometido y la responsabilidad de soñar un hombre, su hijo. Al final del cuento descubre que él es también un hombre soñado. Es muy probable que el descubrimiento del protagonista cause un efecto sorpresivo en el lector. No obstante, un lector atento notará desde el título la palabra circulares, lo cual, interpretado desde el cuento, sugiere que algo ya acontecido volverá a pasar, indefinidamente, como lo indica el narrador: “Se repitió lo acontecido hace muchos siglos.”


Ahora bien, en Aura, el elemento de la circularidad es similar, no obstante el efecto en el lector es distinto. En Aura el tiempo circular se ve presente ya que tanto Aura como Felipe son proyecciones de la juventud de la señora Consuelo y el General Llorente, respectivamente, lo que significa que lo que ocurrió hace muchos años está volviendo a pasar. Dada la extensión de Aura, su menor intensidad y las pistas dadas por el narrador, los cambios ocurridos en la narrativa no son tan sorpresivos como en Las ruinas circulares.


Dándole continuidad, el efecto que tienen la brevedad y la intensidad en el lector, en relación al tiempo circular es, hasta cierto punto la lectura rápida y motivada y un efecto de sorpresa llegado el clímax del cuento u otros elementos significativos dentro del mismo. Es posible afirmar que la intensidad de Las ruinas circulares se debe al uso de lenguaje descriptivo para localizar al lector en el espacio y no para hacer alusiones etopéyicas y prosopográficas como ocurre en Aura, obra en la cual hay detalladas descripciones de la casa de Consuelo y de los personajes y sus comportamientos. Borges dirige la atención del lector a los sucesos a diferencia de Fuentes, quien le da gran relevancia a la relación entre el lector y los personajes y que se familiarice con el entorno. Por este motivo, el recurso de tiempo circular, aunque presente en ambos, tiene mayor impacto en Las ruinas circulares que en Aura.


Otro elementos propio de ambas obras es la magia. En este caso, a diferencia de los otros elementos descritos, los narradores se apropian de distintos tipos de fantasía, con alcances contextuales diferentes, pero tienen el mismo efecto en el lector. En Aura se presenta una magia local, latinoamericana, conectada con la cultura de la brujería y la magia negra. Por otro lado, en Las Ruinas Circulares la fantasía introducida por Borges es de carácter atemporal y universal. Es decir, no está vinculada a ningún contexto ni cultura. El efecto de ambas fantasía en el lector es la confusión y la pérdida de la noción de realidad y expectativa ya que el lector se enfrentará a un mundo que desconoce y no sabe qué esperar de él.


La fantasía en la narrativa de Fuentes no muestra un choque directo con el mundo real, sino que proporciona leves indicios que llevan a la duda y desconfianza por parte del lector. Es así como el efecto de la fantasía en los lectores de Aura es la constante desconfianza y el inicio de un proceso de cuestionamiento y resolución de enigmas. Por otro lado, la fantasía en Las ruinas circulares no es introducida gradualmente como en Aura, sino que está presente desde el principio. Como la fantasía está presente todo el tiempo, se genera en el lector un efecto de desamparo y expectativa.


El último elemento presente en ambas obras, que influye directamente en los cambios inesperados es la creación de álter egos, relacionado con la falsa humanidad. En las dos narraciones, los personajes secundarios son álter egos de otros personajes o de ellos mismos. En el caso de Aura hay dos momentos claves, cuando Felipe descubre que Aura es el álter ego de la señora Consuelo y cuando Felipe descubre que él mismo es el álter ego del General Llorente. En esta obra, el primer momentos es más sorpresivo ya que, como la fantasía se introduce levemente, el lector no está esperando que esto ocurra. No obstante, una vez sucede esto, es más predecible que ocurra igual con Felipe y descubra que él es, al igual que Aura, una simple proyección y sea consciente de su condición de falsa humanidad.


Ahora bien, en Las ruinas circulares ocurre lo opuesto. Al igual que en Aura, hay dos momentos: cuando el personaje descubre su propósito de soñar un hombre y cuando se da cuenta que él mismo es, al igual que su hijo, un hombre soñado. El primer descubrimiento es menos sorpresivo, ya que la fantasía este presente desde el principio y el lector no tiene expectativas sobre lo que acontecerá. Sin embargo, el segundo momento es más sorpresivo dada la intensidad de la narración. La narración avanza a un ritmo avanzado, lo cual no le da tiempo al lector a llegar sus propias conclusiones y finalmente se sorprende con el suceso.


Para darle cierre, es valioso resaltar cómo aunque Carlos Fuentes y Jorge Luis Borges son escritores latinoamericanos, parece que vivieran en universos distintos. Es impensable que sus cuentos se asemejen en lo que respecta a la aproximación que se le da a la fantasía y su fusión con la realidad. Fuentes siempre se ha destacado por rendirle tributo a la cultura de Latinoamérica, trayendo a sus historias y narrativas breves la fantasía, la magia local y la brujería. En sus escritos siempre está presente la intrigante voz narrativa, la inquietante trama y el desasosiego del lector al no saber qué esperar del cuento. Por otro lado está Borges, escritor Argentino, pero ciudadano del mundo. Su magia, su fantasía y su literatura en general no pertenecen a ningún tiempo ni lugar y es esto lo que le da la magia a sus narraciones. La imperceptible transición de un plano de la realidad a otro y la enigmática trama caracterizan su narración. Tanto en Aura como en Las ruinas circulares está presenta la visión, el color y la voz de estos dos maestros. Son sus decisiones de cómo tratar las temáticas recurrentes como la falsa humanidad, la fantasía, la creación de álter egos y la circularidad lo que determina en qué medida estas generan un efecto sorpresivo en el lector o funcionan como herramientas para que los lectores mismos revelen los misterios de sus narraciones.


Fuentes:

Borges, J. L., (1940). Las ruinas circulares.

Fuentes, C (1962) Aura. Editorial Era


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