"En el hombre la existencia precede a la esencia" - Jean-Paul Sartre


¿Quién fue Jean-Paul Sartre?

Jean-Paul Sartre nació en el año 1905 y su padre murió a muy corta edad. En 1928 se graduó de la Escuela de París con un título en Filosofía. De ahí en adelante se involucró en la vida intelectual francesa, comenzó a hacer publicaciones y conoció a Simone de Beauvoir. En 1929, después de terminar el servicio militar, se dedicó a la enseñanza filosófica y desarrolló un fuerte interés en la fenomenología. Al declararse la Segunda Guerra Mundial, fue reclutado a prestar servicio militar en la unidad de meteorología, pero en 1940 fue hecho prisionero y trasladado a Alemania. Durante su tiempo en prisión leyó obras de Heidegger, las cuales inspiraron su publicación “El ser y la Nada”. En 1941 fue liberado y regresó a Francia. La publicación de sus obras después de la guerra, entre ellas ensayos, novelas y obras teatrales dieron origen a un movimiento que procedería a futuras generaciones: el existencialismo.


“El ser y la Nada”

Su obra más importante es “El ser y la Nada”. Esta parte del establecimiento de dos ámbitos en el mundo del ser: el ser en sí y el ser para sí. El ser en sí es el ser en el que no ha penetrado la reflexión y la separación que la conciencia introduce. Es la materia, lo inerte y lo mecánico. El ser para sí funciona como un aniquilación de contenido, la duda, la reflexión y la conciencia misma juegan el rol de poner en duda que somos verdaderamente. Este es el ser característico del ser y la conciencia humana. La auténtica esencia del ser para sí es la libertad, conocida también como la auto-creación permanente. Para Sartre, el ser humano está creándose y reinventándose permanentemente y no se ve determinado por sus elecciones. La mala conciencia para Sartre es la conciencia del ser para sí que se identifica y se define según su trabajo, sus acciones, su obra, por factores externos. La libertad misma de los seres para sí es estar yendo más allá, aniquilando todo lo hecho.


La conciencia y la famosa frase “En el hombre la existencia precede a la esencia.”


Según Sartre, la conciencia siempre es conciencia de algo más, y nace atraída por un ser que no es ella, y aquello trascendente a la conciencia que es puesto por ella es lo que llamamos fenómeno. Por ejemplo: si somos conscientes de una mesa, ella no está contenida en nuestra conciencia, sino puesta como trascendente. El fenómeno es absolutamente indicativo de sí mismo, lo que quiere decir que el ser del mundo fenoménico es simplemente lo que es. Por esto el ser en sí es lo que es, es sin razón, sin causa y sin necesidad, lo que lo convierte en contingente, gratuito y absurdo.


El ser en sí es la total inmediatez de las cosas consigo mismas y si la conciencia es conciencia del ser, esta debe ser distinta del ser. La conciencia para Sartre es el no ser, por lo tanto él niega toda substancialización de la conciencia. “La conciencia no es una cosa, sino pura espontaneidad, temporalidad y libertad.” Según Sartre, el hombre carece de esencia, por lo tanto se creería que carece de definición. Pero la existencia de cada uno, al ir realizando la libertad en las diferentes experiencias, determina lo que es.


Esta reflexión del filósofo da origen a la famosa frase: “En el hombre la existencia precede a la esencia.” Lo que quiere decir que el hombre se hace a sí mismo y su ser no está predeterminado. El hombre, según Sartre, está condenado a ser libre, pues siempre estará en sus manos la construcción de su propio ser. Todas las proyecciones individuales llevadas a cabo por cada persona son conducidas por la proyección del yo ideal. Todas las acciones son libres, porque están contenidas en aquella elección libre a la que Sartre llama proyecto.


Ser el sí para sí como proyecto ideal del hombre


Sartre establece la idea que el hombre huye del ser que fue para alcanzar el ser que será, pero esto termina en la muerte, lo cual es imposibilidad de todas sus posibilidades. El hombre aspira contradictoriamente al proyecto ideal de ser el sí para sí, el consciente auto fundado, o de otra manera ser Dios. El hombre es el deseo de ser Dios, y el proyecto del hombre es imposible y hace del hombre una pasión inútil. El hombre es completamente responsable de su propio ser.


15 vistas

©2020 por La hora de las musas. Creada con Wix.com