¿Hasta qué punto la explosión del Maine fue la causa más determinante de la guerra hispanoamericana?



La misteriosa explosión del Acorazado Maine en

La Habana el 15 de Febrero de 1898, fue la chispa que

desencadenó la ira estadounidense, y para el 25 de abril,

los Estados Unidos le habían declarado la guerra a España.(1)


La causa inmediata de la guerra hispanoamericana yace en el conflicto de Estados Unidos (EE.UU) con Cuba, la cual hasta el momento (1898) era una colonia española y significaba una parte importante del imperio latinoamericano de España. Según Richard Current “Los cubanos habían resentido durante mucho tiempo el dominio español, y se habían comprometido notablemente a derrocarlo entre 1868 y 1878. Esto hace referencia a la Guerra de los Diez Años, revuelta durante la cual EE.UU mostró simpatía con las isla, pero no intervinieron ni militarmente ni políticamente. Estados Unidos se involucró en el conflicto en el año 1898 poco después de la misteriosa explosión del Acorazado Maine (USS Maine (ACR-1)).


Estados Unidos envió el Acorazado Maine a La Habana en enero de 1898 para proteger las vidas y la propiedad americana. Un mes y medio después de estar anclado en la costa cubana explotó, hundiéndose el barco por completo y llevándose la vida de 260 personas. Las causas de la explosión nunca fueron muy claras, se ha debatido si fue ocasionado por España como método de defensa o Estados Unidos como pretexto para involucrarse en el conflicto o si fue una desafortunada falla técnica. Según el historiador Louis Pérez, “La destrucción del Maine tuvo repercusiones internacionales inmediatas. Eran tiempos difíciles entre España y Estados Unidos, un período de deterioro de las relaciones durante el cual las sospechas mutuas se estaban convirtiendo en una fuente de distanciamiento y conflicto de intereses nacionales.”(3) Con esta fuente (1989) Pérez proporciona una perspectiva que indica que las tensiones entre España y Estados Unidos venían desde antes de la explosión del Maine y ambos países tenían una actitud sensible y reactiva frente al otro.


El escándalo con Cuba empeoró cuando, Enrique Dupuy de Lome (4), escribió una carta a un colega en La Habana, la cual fue robada por un rebelde cubano y publicada en The New York Journal (5). En esta carta de Lome describe al presidente de Estados Unidos, William McKinley como “Débil y un farsante para la admiración de la multitud, además de ser un político que intenta mantener una puerta abierta detrás de sí mismo mientras se mantiene en buenos términos con los patrioteros de su partido”(6) Esta fuente primaria proporciona una perspectiva del concepto que tenían los españoles del presidente de Estados y dimensionar la importancia que tuvo la publicación de su declaración privada en el conflicto. Cuando fue publicado en la prensa Estados Unidos anunció que deseaban guerra, pero esta no fue declarada hasta después de la explosión del Maine. La consecuencia de dicha carta fue aumentar la tensión, pero su efecto no fue tan desencadenante como el del Maine.


Ahora bien, es de gran importancia evaluar también las causas políticas y económicas, para determinar qué tan relevante fue la explosión del Acorazado USS Maine en la ruptura de la diplomacia entre España y Estados Unidos, siendo un factor principal que dio inicio a la guerra hispanoamericana. La tensión entre las potencias tenía un trasfondo económico significativo. Según el historiador Robert Athrean “Los países latinoamericanos también se volvieron cada vez más atractivos para los estadounidenses, en gran parte por razones económicas.”(7) Esta fuente establece como causa de las tensiones, los propósitos de ganancia económica que tenía Estados Unidos antes de la guerra, no obstante, dichos intereses podían haber sido conseguidos y negociados con España pacíficamente de no haber sido por el evento detonante de la explosión del acorazado. Después de la Guerra de los 10 años en Cuba, EE.UU comenzó a invertir significativamente en la isla. En 1884 “el capital americano en Cuba principalmente invertido en la industria azucarera, era alrededor de $US 50,000,000.”(8) En ese mismo año, la tarifa de Wilson revocó el tratado de reciprocidad comercial con España, la cual significó una entrada libre de azúcar proveniente de Estados Unidos a Cuba. Según el historiador Salvador Castellas (1965), esto significó una crisis económica grave en Cuba, ya que más del 80% de su riqueza estaba basada en azúcar. La respuesta del pueblo cubano al creciente desempleo fue un nuevo movimiento revolucionario en 1895. Los grupos revolucionarios comenzaron a destruir propiedades para conseguir la intervención de EEUU. España reaccionó inmediatamente a la amenaza. Esta perspectiva, al ser de más de 60 años después del conflicto proporciona un análisis en retrospectiva clave, que establece como causa la amenaza económica y territorial que sentía España sobre Estados Unidos. Según la historiadora Rosario Sevilla, la pérdida de Cuba significaría “la liquidación colonial, el fin de España como potencia en el concierto internacional.”(9)


La ofensiva española fue encabezada por el General Valeriano Weyler (10), quien llegó a la isla en 1896. Se creía que bajo su liderazgo se apaciguarían los revolucionarios cubanos. En respuesta a la presión internacional, Estados Unidos intervino. Vale resaltar que en dos ocasiones, EE.UU le hizo ofertas a España por la compra de Cuba, la primera de 50 millones de dólares y la segunda de 130 millones, ambas denegadas. Esto no solo demostró el interés de la potencia americana por la isla, sino su aplastante alcance económico.


Ahora bien, el factor económico no era la única amenaza de Estados Unidos sobre la soberanía española de Cuba, sino también su filosofía imperialista, conocida como el La Doctrina Monroe, la cual consistía en una política de exterior que “se ceñiría al continente americano y velaría por salvaguardar a las jóvenes naciones que habían declarado recientemente su independencia de la intervención o re-colonización por parte de potencias europeas” (11) Esta fuente expresa los propósitos de la Doctrina, la cual, pese a tener intereses en colonias Europeas o recientemente independientes no buscaba conflicto, pues el historiador Javier Redondo afirma que la Doctrina Monroe “no era un desafío a Europa sino más bien un reconocimiento de la ubicación de sus intereses comerciales y la delimitación de un perímetro de seguridad en torno a sus fronteras” (12). Con esta fuente se puede evaluar qué tan determinante fue la Doctrina, pues aunque Estados Unidos no buscaba conflicto con España, era evidente que sus intereses chocarían eventualmente.


La política expansionista de Estados Unidos no era tan pasiva como la describe el historiador Javier Redondo. En una declaración de la Philadelphia Public Ledger de 1853 se puede ver la agresividad de EE.UU en cuestiones de colonias europeas en el atlántico: “América está limitada al Este por el amanecer, por el Oeste por el atardecer, al Norte por la Expedición al Ártico y al Sur hasta donde nos dé la gana” (13) Esta fuente primaria proporciona una perspectiva que refleja el pensamiento previo a la guerra hispanoamericana y propone como causa de esta misma la ideología expansionista americana. Esta ideología fue acatada por el partido republicano de EE.UU, principalmente Theodore Roosevelt. Entre los postulados estaba la adquisición de Cuba y Puerto Rico. Esta fue una de las razones por las cuales Estados Unidos acepta, finalmente intervenir en el conflicto entre España y Cuba, para obtener, después de darle la independencia a Cuba algún tipo de beneficio.


La guerra hispanoamericana tiene numerosas causas, en las cuales hay un variado número de culpables. La desatención de España sobre Cuba dio inicio a un movimiento de insurrectos en la isla. La afectación de negocios y plantaciones estadounidenses en la isla y la incapacidad de España por proveer protección a las propiedades, además del rompimiento de relaciones diplomáticas y pacíficas entre Estados Unidos y España le dio a Estados Unidos una sola posibilidad: intervenir en la guerra. El detonante de la creciente tensión entre la potencia europea y la americana fue la misteriosa explosión del acorazado de Maine, la cual, según el historiador Richard Athearn (1963) fue la chispa que desencadenó la ira estadounidense”

(14)


Fuentes:

(1)Athearn, R (1963) The American heritage new illustrated history of the United States. New York. Dell publishing (pág.1000)

(2) Current, R (1979) American history: a survey. New York. Random House (pág.518)

(3)Pérez, L. (1989). The Meaning of the Maine: Causation and the Historiography of the Spanish-American War. Pacific Historical Review, 58(3), 293-322. doi:10.2307/3640268

(4) Embajador de España en Estados Unidos

(5) Prensa amarillista de propiedad de William Randolph Hearst

(6) Athearn, R (1963) The American heritage new illustrated history of the United States. New York. Dell publishing (pág.1003)

(7) Athearn, R (1963) The American heritage new illustrated history of the United States. New York. Dell publishing (pág.996)

(8) Casellas, S. E. (1965). Causas y antecedentes diplomáticos de la Guerra Hispanoamericana: 1895-98. Revista de Ciencias Sociales, (pág.56)

(9) Soler, R. S. (1986). La intervención norteamericana en Cuba y la opinión pública andaluza. Anuario de Estudios Americanos, 43, 469-516.

(10) Valeriano Weyler fue un político y militar español español.

(11) Redondo, J (2015) Theodore Roosevelt: Extracto del mensaje anual del presidente al Congreso de los Estados Unidos de América y extracto del discurso sobre el Estado de la Unión. Eunomía. Revista en Cultura de la Legalidad (pág. 301)

(12) Redondo, J (2015) Theodore Roosevelt: Extracto del mensaje anual del presidente al Congreso de los Estados Unidos de América y extracto del discurso sobre el Estado de la Unión. Eunomía. Revista en Cultura de la Legalidad (pág. 301)

(13) Cita de Casellas, S. E. (1965). Causas y antecedentes diplomáticos de la Guerra Hispanoamericana: 1895-98. Revista de Ciencias Sociales, (1), 55-75.

(14) Foto: Granger/ Age fotostock


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