La inevitabilidad de la muerte en relación a la película ¿Conoces a Joe Black? Séneca vs Savater


La película ¿Conoces a Joe Black? narra la historia de William "Bill" Parrish, un magnate cuya vida se ve interrumpida por la aparición de un misterioso joven llamado Joe Black, quien se enamora de su adorada hija menor; con quien tiene un vínculo especial. Black es en realidad la personificación de la muerte y su misión es llevarse a William, pero se toma la libertad de pasar tiempo con él antes de irse. El argumento central del filme es la inevitabilidad de la muerte, como afirma Joe en los primeros minutos de la película: "Hay dos cosas inexorables en esta vida: la muerte y los impuestos". Esta frase se remonta al año 1789, cuando el político estadounidense Benjamin Franklin cita la inevitabilidad de los impuestos en comparación a la muerte, y el temor que ambos pueden llegar a producir en su espera.


La muerte como un ente omnipotente

En la película ¿Conoces a Joe Black? la muerte es considerada un ente omnipotente, el cual existe desde el principio de los tiempos y persistirá hasta su fin, haciendo de ella un fenómeno sin escapatoria, de naturaleza inevitable. Cuando Bill Parrish tiene su primera conversación con la muerte, antes de que esta se manifieste físicamente, Bill le pregunta: “¿Quién eres?” y la muerte responde: “calcula milenios, multiplicados por eras y ciclos infinitos. Desde entonces existo” luego complementa “...el elemento más básico y duradero que existe [sí misma] ha venido a verte”. Es aquí cuando se puede establecer la primera relación entre la muerte en esta película y la muerte según la teoría de Séneca, esta siendo el carácter ineludible y certero de la misma.


Perspectiva de Lucio Anneo Séneca


La teoría de Séneca sobre la muerte afirma que la vida esta rodeada de muerte, tal es la proximidad que cada momento que transcurre, este muere y lo sucede uno nuevo. Según Séneca “Cada día morimos: cada día se nos quita alguna parte de la vida, e incluso cuando crecemos nuestra vida decrece”. Es pertinente aclarar la definición dada por Séneca de la muerte: es utilizado para definir aquello fenecido, lo que ya no existe, lo que no se aprovecha o lo que se olvida. Un pensamiento muy común sobre la muerte es que esta sigue a la vida, sin embargo, para Séneca “Erramos al pensar que la muerte sigue a la vida, siendo lo cierto que la precedió y la seguirá” (Séneca, 1998: 39).


La muerte es el no ser

No obstante, al hablar de la muerte no nos equivocamos al decir que es un fuerza absoluta que rodea a la vida. No la seguirá de forma secuencial, pero si la engloba, evidenciando el estrecho lazo que hay entre ambas, existencia y nulidad. Según Séneca “La muerte es el no ser. En qué consiste esto bien lo sé. Será después de mí lo que fue antes de mi existencia. Si tal situación conlleva algún sufrimiento, es necesario haberlo experimentado también antes de surgir a la vida; ahora bien, entonces no sufrimos vejación alguna” (Séneca, 2001: I, 219). Aquí Séneca reconoce que la muerte no produce sufrimiento, descalificando así en su discurso el miedo irracional que se le tiene popularmente a la muerte.


La muerte es la dimensión más real de la vida humana

Séneca considera que durante la vida se tiende a desperdiciar mucho tiempo valioso preocupándose por la llegada de la muerte. Este es un comportamiento errado, pues la muerte no es un problema y no debe ser tratado como uno. La muerte es “la dimensión más real de la vida humana; la única cara de la vida absolutamente veraz, porque es la única absolutamente real. La muerte es el momento culminante de la existencia, la escena definitiva de la tragedia de ésta, y da por lo mismo, su sentido a la tragedia entera” (García-Borrón, 1956: 200). Por lo tanto, es mejor ocuparse de la vida mientras esta se vive. La muerte no es solo el elemento más seguro sobre la existencia humana sino el más amplio, todo aquello que posea vida estará rodeado de muerte, esta es su punto de partida y de llegada. Es así como la vida es lo único que podemos controlar, aunque esta esté limitada y condicionada por la muerte.


En adición, una constante en las obras de Séneca es el amor a la dignidad humana, él cree que aquellos que aceptan el hecho de que la vida esta circunscrita a la muerte y vive en función de esta idea sin atormentarse por la llegada de la muerte será digno y feliz. Es decir, que alguien que vive en función de la muerte, no estará gozando verdaderamente de la vida.


La muerte no debería ser temida

Para Séneca es ilógico pensar que al ser humano le atemorice un componente tan básico de su naturaleza: en el nacer y el vivir, está el morir. Es así como aceptar esta naturaleza, aceptar la presencia de la muerte en nuestro diario vivir contribuye a una vida sin temor. En base a lo mencionado anteriormente, vale resaltar que Séneca recomienda con convicción absoluta meditar sobre nuestra condición como seres humanos y así prepararnos mentalmente para la muerte. “dispongamos nuestra alma en orden a querer todo cuanto la situación nos exija, y en primer lugar, a pensar sin tristeza en nuestro fin. Hemos de apartarnos para la muerte antes que para la vida” (Séneca, 2001: I, 255).


Perspectiva de Fernando Savater


La muerte como acontecimiento irremediablemente personal

Por otra parte, Fernando Savater proporciona una idea diferente del concepto de la muerte.

Savater da inicio a su libro Las preguntas de la vida con el Capítulo Primero: La muerte para empezar. La concepción de Savater es que tarde o temprano todos tenemos que morirnos y una vez interiorizamos esta idea nos volvemos seres pensadores. La muerte es un acontecimiento irremediablemente personal, cada individuo será protagonista de su propia muerte y no hay manera de transferirla a alguien más o evitarla. La certidumbre personal sobre la muerte nos humaniza, nos transforma en seres mortales. Pero, “No es mortal quien muere, sino quien está seguro que va a morir.” (Savater, F,1999, pág.32). Es decir que, una vez se llega a la madurez personal en la que se acepta que yo voy a morir, es ahí donde me convierto en un auténtico mortal y por consiguiente un verdadero viviente.


En la película ¿Conoces a Joe Black? la muerte sostiene un diálogo con el personaje central en el que la muerte le dice: “Sí es la respuesta a tu pregunta...” a lo que Bill responde “¿Me voy a morir?” y la muerte contesta: “Sí.” Fuera de la fantasía que conlleva la película, es posible afirmar que todo individuo se ha hecho la misma pregunta a sí mismo, y ha obtenido la misma respuesta. Sí voy a morir, eventualmente, pero no hay nada que pueda hacer para evitarlo. Una vez se tiene la certeza de la muerte, la vida gana una importancia moral a gran escala. Sin la muerte, la concepción de la vida sería muy diferente. “La muerte no solo es necesaria sino que resulta el prototipo mismo de lo necesario en nuestra vida” (Savater, F, 1999, pág.34) Por lo tanto en la esencia del ser, está el dejar de ser en algún momento.


Visto de otra manera, la muerte puede ser también una fuerza tanto individualizadora como igualitaria, es decir que bajo esta medida nadie es más o menos que el otro, pero sobre todo, nadie puede ser otro. En este orden de ideas, todos estamos siempre a la misma distancia de la muerte, ya que el único requisito para morir, es estar vivos y aunque a veces no sea probable, siempre es posible.


La existencia después de la muerte:

Ahora bien, en cuanto a lo que cree Savater sobre la existencia después de la muerte es que se tiende a temer que es dolorosa de alguna manera, no obstante si concebimos la idea de muerte como el no ser, no existir, entonces todos ya pasamos por ahí antes de nacer. Como dice Savater “Ni antes nos dolió no estar ni es razonable suponer que luego nos dolerá nuestra definitiva ausencia” (Savater, F, 1999, pág.36). La idea de que la no existencia posterior a la vida es diferente a la previa puede ser justificada porque cuando aún no era, no había ningún “yo” que extrañara el ser, por lo contrario, antes de nacer la no existencia no me estaba privando de nada puesto que aún yo no existía. De esta manera, si concebimos una existencia posterior a la muerte “compatible con nuestra personalidad” es decir seguir siendo yo después de morir, sería una en la cual la muerte estuviese presente al menos como posibilidad aplazable, ya que está en nuestra esencia la aceptación de nuestra eventual muerte. Por lo tanto, si nuestra esencia se transfiriera a un mundo después de la vida, en este deberá existir la muerte necesariamente.


Conclusión

Para concluir, Séneca y Savater, dos filósofos nacidos en milenios distintos abordan una temática que ha acompañado al hombre desde el principio de su existencia: la muerte. No obstante, el enfoque que le dan respecto a su definición y su relación con la vida misma difiere considerablemente. Según la teoría de Séneca sobre la muerte, esta es el no ser y no conlleva ningún tipo de sufrimiento, ya que como la muerte es el no existir y antes de surgir la vida, cuando no existíamos no sentíamos dolor, entonces pues, la muerte no produce sufrimiento. Por otra parte, Séneca afirma también que la muerte es lo único completamente veraz sobre la vida, ya que esta constituye el momento culminante de la existencia, dándole sentido. Séneca alienta a que vivamos, ya que la vida es lo único que podemos controlar, aunque esta esté condicionada por la muerte.


Por otro lado, Savater nos proporciona una visión más individualista sobre la muerte. Savater define la muerte como un acontecimiento irremediablemente personal, cada individuo necesariamente protagonizará su propia muerte. Este proceso comienza con la interiorización de que eventualmente tenemos que morir y una vez se comprende esto nos convertimos en mortales, porque según él no es mortal quien muere sino quien está seguro de que en algún momento morirá. Savater le atribuye a la muerte un carácter no solo individualizador sino igualitario, puesto que todos estamos sometidos por la muerte y bajo estas condiciones todos somos iguales. Por último, su visión sobre la existencia después de la muerte es similar a la de Séneca: no hay motivo para creer que esta cause dolor o sufrimiento, porque la no existencia ya la experimentamos antes de nacer y si antes no nos dolió, luego tampoco lo hará. Pese a que la teoría de Séneca es más universal y la de Savater personal, ambas llegan a la resolución de que la muerte es lo más seguro de nuestra existencia y que esta no implica sufrimiento alguno.


Bibliografía:

● García-Borrón, Juan C. (1956), Séneca y los estoicos. Una contribución al estudio del senequismo, Barcelona, Instituto Luis Vives de Filosofía, CSIC

● Guadarrama, O. F. (2013). La muerte en el pensamiento de Séneca: una lección moral. La Colmena, (78), 45-52.

● Savater, F (1999) Las preguntas de la vida. Editorial Ariel

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