No.1 Meditaciones metafísicas de René Descartes "De las cosas que pueden ponerse en duda"

René Descartes en su primera meditación habla sobre “las cosas que pueden ponerse en duda”. Comienza con la afirmación de que reconocemos muchas cosas falsas como verdaderas y afianzamos conocimiento a partir de estas mismas. De esta forma, todo aquello de lo que creemos ser conocedores es incierto. Descartes propone una solución, la cual es subvertir las ideas, para así iniciar desde los cimientos, si desea establecer algo firme, un perenne. La única manera de estar seguros de lo que creemos es evaluarlo desde sus bases. Sin embargo, examinar todas nuestras ideas y todo aquello que creemos conocer sería una trabajo muy extensivo y prácticamente imposible. Es así como Descartes cree que para lograr la subversión de las ideas no se debe demostrar que todas las opiniones son incorrectas, sino rechazar todas aquellas en las que se encuentre algún motivo para dudar de ellas.


Descartes afirma que todo aquello que es considerado como verdadero ha sido recibido en algún momento a través de los sentidos y estos a pesar de que suelen ser confiables la mayor parte del tiempo, en algún punto nos han engañado y por lo tanto “no es prudente depositar plena confianza en quienes nos han engañado, incluso si lo han hecho una sola vez”. Sin embargo, existen ciertos elementos provenientes de los sentidos los cuales son indudables, como el existir y el estar presente y tener ciertas partes del cuerpo. Lo único que puede causar que un individuo dude sobre su existencia física en el mundo son los sueños: en estado de somnolencia nos suele costar discernir entre aquello que constituye la realidad y el sueño. Si bien las cosas generales de los sueños pueden ser imaginarias, aquellas cosas simples y universales que las constituyen son verdaderas. Con esto se puede concluir que son dudosas las disciplinas y opiniones basadas en cosas compuestas y por lo contrario, las cosas sencillas y generales implican algo cierto e indudable en todos los casos. Según Descartes, “tan perspicaces verdades no pueden parecer sospechosas”.


Como último elemento, Descartes menciona la existencia de un Dios creador, y pone en duda su poder y sus propósitos, cuestionando si todo lo que conocemos es una ilusión y verdaderamente no existe ni cielo, ni magnitudes, ni nada real. Por otra parte, cuestiona también la bondad y los propósitos de Dios con la pregunta planteada: ¿cómo sé que Dios no ha hecho que yo mismo me equivoque de la misma manera cada vez..? Con esto busca comprender el porqué si Dios es infinito, nos crea para que nos equivoquemos. Con esto concluye que mientras menos poder se le atribuya a nuestro creador, más probabilidad habrá de que seamos tan imperfectos que esté en nuestra naturaleza la constante equivocación.


Para finalizar, Descartes llega a las siguientes conclusiones: tenemos la obligación de admitir que no hay nada que antes juzgamos como verdadero de lo que ahora no podamos dudar. Por lo tanto, para tomar acción debemos abstenernos de asentir a todas estas cosas y dudar de ellas desde un principio, clasificándolas como si fuesen probablemente falsas. El ejercicio propuesto por Descartes tiene una dificultad y esta es que siempre las opiniones habituales amenazan con adueñarse de la credulidad de cada individuo, sin embargo este debe negarlas y dirigir su voluntad en sentido opuesto al razonable, para de esta forma poder construir conocimiento con base en la verdad. Finaliza diciendo que el hombre ha de mantenerse firme en lo que ciertamente sí depende de él mismo y negarse a asentir cosas falsas.




Fuentes

Descartes, R. (1977). Meditaciones metafísicas. Primera meditación.

Imagen: Encyclopedia Britannica. 2020. Rene Descartes | Biography, Philosophy, & Facts. [online] Available at: <https://www.britannica.com/biography/Rene-Descartes> [Accessed 26 July 2020].


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