No.2 Meditaciones metafísicas "De la naturaleza de la mente humana, que se conoce más que el cuerpo"

Leer antes: No.1 Meditaciones metafísicas de René Descartes "De las cosas que pueden ponerse en duda"


En la segunda meditación metafísica "De la naturaleza de la mente humana, que es más conocida que el cuerpo”, René Descartes retoma la meditación anterior diciendo que “hará a un lado todo aquello que admita la más leve duda, como si hubiese hallado que es totalmente falso; y continuaré hasta conocer algo cierto…” Mantiene la duda sobre la confiabilidad de los sentidos y con esto duda también de la existencia de su cuerpo. Descartes se niega a creer que tiene cuerpo y sentidos, al menos hasta poder convencerse de que no hay nada en el mundo que pueda poner estas afirmaciones en duda.


No obstante, acepta la existencia del extremo poderoso que lo engaña. Concluye que si Dios existe y Dios lo engaña a él, entonces él también existe. Eso es lo primero que descubre Descartes con esta meditación: yo soy, yo existo. A esta afirmación propone el ejercicio de meditar sobre quién creía ser y eliminar de ahí cualquier cosa que pueda ser rebatida por lo anteriormente mencionado y quedarse solo con lo cierto e incuestionable.


Con este ejercicio llega a varias conclusiones: el cuerpo es todo lo que es determinado por la figura, circunscrito a un lugar y perceptible por los sentidos; el pensamiento es lo único que no puede separarse de nosotros. Por lo tanto, si dejamos de pensar, dejamos de ser al instante. Con estas conclusiones descubre que somos tan solo “una cosa pensante”, una mente o un entendimiento. Somos cosas que dudan, que entienden, que desean y que imaginan, y la capacidad en sí de imaginar existe y es parte del pensamiento. También la capacidad de sentir tiene su origen en el pensamiento: aquellas cosas que percibimos mediante los sentidos son falsas ya que dormimos, mas es cierto que nos parece ver, sentir oler por lo tanto el sentir no es diferente al pensar.


La percepción de las cosas nunca ha dependido de los sentidos ni en la imaginación, sino en la inspección mental; sólo a través de la facultad de juzgar lo que hay en la mente podemos afirmar y negar lo que vemos, sentimos, etc… Con esto llega a la conclusión de que el entendimiento y la conciencia implican que existimos y es a través de estas que comprendemos el mundo exterior. Finaliza la meditación afirmando que las cosas sensibles, es decir el mundo exterior, tiene partes de verdad que percibimos a través del pensamiento y por medio de los sentidos.


Leer también: "En el hombre la existencia precede a la esencia" - Jean-Paul Sartre


Próximamente: No.3 Meditaciones metafísicas de René Descartes "De Dios, que existe"

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